La noche era fría. Como todos los viernes me decidí a escucharlo, su programa comenzaba a la media noche y trataba sobre historias eróticas que contaba él o narraba la de sus radio escuchas. Ese día prendí la radio y me senté en el sillón de la sala, escuchando su voz, anhelando tener su cuerpo sobre el mió. Me encantaba escuchar su programa, solo para sentir esa excitación que provocaba sobre mi cuerpo.
Ese día había tomado una decisión, me volvería la protagonista de una de sus historia, llamaría al programa y narraría lo que me cuerpo deseaba, lo que yo deseaba hacer con el. Mi cuerpo se encontraba cubierto por una pijama de satín color lila, sin mangas, me había depilado las piernas por la mañana y por la ventaba entraba una pequeña corriente de aire que mi cuerpo la sentía fresca. Tome el teléfono y marque.
-Si, bueno, ¿con quien tengo el gusto-
-Mariela- conteste aunque fue un nombre ficticio.
-OK, Mariela, pues el micrófono es todo tuyo, cuéntanos tu historia-
De solo escuchar su voz mi cuerpo comenzó a vibrar. Me quede un momento callada, no sabia que decirle, no tenia ninguna historia en mente, quería realizar una con el pero no sabia por donde comenzar. Así que suspire un momento, me relaje y comencé a imaginar todas aquellas cosas que siempre imaginaba cuando contaba alguna historia el u otras personas.
-Mariela … ¿sigues ahí?- pregunto al ver que guarde silencio.
-Si, simplemente que estaba ideando como comenzar mi historia-
-¡Perfecto! Somos todos tuyos-
-Mi historia comienza en una noche nublada, escuchando tu programa, todas los viernes me recuesto en el sillón e imagino ser la protagonista de las historias que cuenta, hoy quiero realizar esa fantasía. ¿Me lo permites?-
-Claro, dime en que te puedo ayudar o ¿solo debo escuchar?-
-OK. Imagina mi cuerpo, cabello largo oscuro, mis labios pintados con lips stick brilloso sabor fresa, mi pijama de satín color lila, dejando a la vista mis piernas, largas y carnosas-
-Lo imagino perfectamente Mariela, continua- platicaba al micrófono mientras su voz comenzaba a cambiar y su respiración se lograba escuchar un poco agitada.
-Por la ventana entra una pequeña ráfaga de viento fresco, lo siento entre mis piernas calientes, sudorosas, comienzo a pasar lentamente mis manos sobre mis pechos, la pijama deja notar la excitación de ellos, pequeños, llenos de calor, mi mano derecha baja por mis muslos, los roza suavemente, me siento rara, diferente-
-¡Wow! ¿En realidad todo eso te imaginas conmigo Mariela?-
-Todo eso y mucho mas si así lo deseas-
-Tenemos que ir a un corte, ¿Te parece si continuamos con tu historia al regresar de comerciales?-
-Claro, si ya he esperado muchas noches una mas no me cuesta nada-Respondí mientras me humedecía los labios. Y escuchaba como mandaba a comerciales.
-Mariela ¿sigues ahí?-
-Si, dime-
-¿Te agradaría que tu fantasía se volviera realidad?-
De pronto mi piel se estremeció y me senté rápidamente en el sillón, me puse nerviosa, emocionada, excitada.
-Si claro-
-Puedes marcarme al terminar el programa, no tarda en terminar la canción que programa y debo seguir con mi trabajo-
-Claro, me comunico mas tarde contigo-.
No sabia como reaccionar, subí y busque la lencería mas coqueta que me había comprado hace tiempo, mientras revoleteaba mi imaginación volaba y pensaba en las miles de formas que deseaba que me hiciera suya, en el suelo, en la cama, en todos lados. Al fin encontré mi ropa adecuada, un brassier de encaje rojo a media copa que dejaba notar mis senos pequeños pero delicados y un tanga roja, sencilla, fácil de quitar, rápida de excitar. Buque aquellas zapatillas blancas que tanto me cansaban pero que me hacían notar las piernas mas grandes y jugosos. Tome mi vestido azul marino, straple; vacié un poco de colonia en mi pecho y volví a sentarme en la sala.
-Pues bueno mis queridos radioescuchas esto fue todo por hoy, esperamos les hayan gustados las historias y nos vemos el próximo viernes, puntuales a las 11:00, por cierto, sigo en espera de tu llamada. Les envió un saludo desde lo mas calido de mi ser-
Al tomar el teléfono mis piernas temblaron, me había enviado un mensaje por la radio, quería saber de mi, tenia ganas de mi como yo de el. Marque rápidamente.
-¿Mariela?-
-Jajaja, aun ni digo “Hola” y ya preguntas por mi- respondí con voz nerviosa.
-Pensé que no me marcarías, sabes me quede con muchas ganas de … conocerte-
-¿Enserio? ¿Estas seguro de lo que deseas hacer?-
-No ahí necesidad de tener seguridad muñeca, simplemente lo deseo. Que te parece ir a tomar un café y después ver lo que pasa-
-Perfecto (sabia que hoy realizara la mayor de todas mis fantasías)-
-Nos vemos en 15 minutos en el café de la esquina donde esta la radiofusora, ¿Como sabré que eres tu?-
-Simplemente lo sabrás cuando me veas llegar. Hasta pronto-
Colgué el teléfono, tome mi bolsa y guarde lo necesario. Abrí la puerta y un viento frió recorrió mis piernas, el cielo se veía nublado pero podía notar la luna a lo lejos. Llegue al café y ahí estaba, sentado, con una chamarra de mezclilla, camisa blanca, pantalón justo y esa barba de candado, tal como se veía de sexy en las fotos de la radiofusora. Antes de entrar me puse un mas de lips stick en los labios y abrí la puerta, alzo su mirada del café, me devoro con la mirada, como yo lo hice con el, se levanto y me saludo con la mano a lo ojos, invitándome a acercarme a el.
-Tal como te imaginaba- Me miraba los labios mientras humedecía los suyos y mis mejillas se sonrojaban.
-Esto es algo nuevo para mi, nunca me había animado, solo que contigo es diferente, eres muy atractivo- Por los nervios comenzaba a hacer rollito mi cabello con los dedos.
-¿Entonces posponemos el café? ¿Quieres ir a mi departamento?- Mi cuerpo volvió a temblar, no lo podía creer.
-Si, el café lo podremos tomar por la mañana- Mi mirada estaba fijada en sus manos, se veían fuertes y rasposas, moría por que recorrieran todo mi cuerpo.
-La cuenta- Le dijo a la mesera, -Tengo mi carro estacionado en la cuadra de la estación, vamos-.
Saliendo del café, tomo mi mano, caminamos lentamente hacia el auto, me abrió la puerta y mientras subía mis piernas puede notar como las observaba, así con una mirada lasciva, una mirada que me excitaba. Llegamos a su departamento, entramos a su cuarto que tenia un ventana grande con una vista hermosa de la ciudad.
-¿Cierro las cortinas?- Pregunto mientras pasaba y rozaba su mano por mi trasero.
-No, me gusta ver la luna-
Puso la luz tenue, se dio la vuelta y me tomo de la cintura acercando a él, beso mis labios y se dirigió directamente a mis pechos.
-Hueles rico- Aspiraba y exhalaba en mi pecho suavemente.
-Gracias, veo que si me puse la loción en los lugares indicados-
Bajo el cierre lentamente, que se ubica en mi espalda, sentía sus manos grandes sobre ella. Cuando me di cuenta, me tenia completamente en ropa interior frente a él. Se alejo un poco y me observo con detenimiento.
-¿Tu no haces nada?- Pregunto mientras miraba fijamente mi cuerpo, con una mirada de ansiedad.
-Esta noche no, guapo, esta noche simplemente soy tuya- Respondí mientras desabrochaba mi brassier.
Al verlo caer, bajo a mis piernas, las recorrió lento, con esas manos ásperas que imagine sobre mi tantas noches. Me quito mis zapatillas y poco a poco, beso a beso subió por mi pierna derecha hasta mi ombligo, cruzo toda esa parte y beso a beso bajo hasta la punta de mi dedo gordo del pie izquierdo. Mientras mi respiración se aceleraba, no sabia si estaba soñando, pero disfrutaba cada beso, cada caricia.
Se sentó en la orilla de la cama, me tomo de espaldas, sentía sus manos tibias bajando, subiendo desde mi trasero hasta mi cuello, me tomo por la cintura y me volteo. Me acerco a el y comenzó a lamer mis senos, sentía su lengua porosa sobre mis pezones, la piel comenzaba a ponérseme chinita y mi vagina comenzaba a humedecerse mas y mas. Llego a mi ombligo después de zacearse con mis senos.
-¿Te la quito o te la quitas tu sola?- Pregunto mientras seguía besando mi vientre.
-Como gustes, ya te dije que esta noche soy tuya- Respondí con la voz un poco entre cortada de tanta excitación.
Con su dedo índice comenzó a bajarla lentamente. Cuando la tenia en mis pies levanto la mirada, se recargo en sus brazos y me observo durante unos minutos. Ahí estaba yo, con los ojos cerrados con la luz de la luna alumbrado mi cuerpo excitado. Comenzó a quitarse la camisa y desabrochar su pantalón. Cuando abrí mis ojos lo tenia frente a mi, desnudo, como siempre lo había soñado, los protagonistas de mi propia historia.
Levante mi pie derecho para quitarme por completo mis interiores, se levanto frente a mi, sentí como su cuerpo y su miembro desnudo rozaban mi piel, como comenzaba a humedecerme mas, mi mente comenzaba a viajar y me dejaba llevar por el momento. Se sentó nuevamente en la orilla de la cama. Me miro a los ojos.
-Ven, siéntate-
Me acerque, nerviosa, excitada, emocionada. Abrí mis piernas y me senté sobre él. Sentí como su miembro entraba lentamente sobre mi, como me satisfacía y me hacia llega al placer en tan poco tiempo. Me tomo de la cintura y comenzamos a mover nuestros cuerpos en un vaivén lleno de éxtasis. Podía sentir sus flujos y los míos, podía sentir nuestros cuerpos caliente como siempre lo había añorado en mis noches solas de pasión. Lo tenia dentro de mi. Sus labios comenzaron a recorrer a besos nuevamente mis senos, sentía su saliva sobre mi y cada vez me excitaba mas. Nuestros labios se unieron en un beso, el beso mas delicioso que me pudo dar en toda esa noche. Sentir sus manos en mi cintura, su miembro dentro de mi y ese beso me hicieron llega al éxtasis.
Al abrir nuevamente los ojos, me veía desnuda, recostada junto a él. Su pecho aun denotaba una respiración exaltada, yo al abrir los ojos había despertado de ese viaje que en segundos me había hecho realizar. Sonrió, con esa sonrió de satisfacción que no podía confundirse.
-¿Crees que ya sea hora del café?-
Sonreí me acerque a el y le respondí:
-Te dije que esta primera vez seria tuya, mas no que no te haría mió después-
Me abrazo y comenzábamos a besarnos. Sabia que volvería a tener un viaje mas esa noche.
Saludos desde lo mas calido de mi ser ... CoRaZoN.